Spika

Spika abrió sus puertas en 2017, pero un poco más atrás Nicolás Ramallo dio sus primeros pasos en este mundo, como muchos, por curiosidad. Trabajaba en relación de dependencia cuando se conectó con un grupo de aficionados que fabricaban en sus casas. Siguiendo sus indicaciones compró los ingredientes básicos e hizo su primera cerveza en su dos ambientes de 30 metros cuadrados. Desde entonces, no paró de producir.

Lo que diferencia a una cerveza artesanal de una industrial es que no escatimamos en insumos ni buscamos el menor costo de su producción. Buscamos es conseguir la mejor cerveza y el mejor flavor.